Tuesday 20 February 2018

El armado de la gestión

Frase de la Semana

“Por suerte, salió todo bien y ordenado”

Luis Segura (Presidente AFA) – 03/12/2015

Cambiemos -porque del PRO se habla poco en estas últimas horas- empieza a definir su propio estilo, o al menos a mostrar hacia donde irá su gestión. Las primeras medidas del presidente electo Mauricio Macri, fueron las designaciones de su equipo de trabajo. De estos anuncios podemos sacar algunas conclusiones.

Por el momento, Macri respetó el acuerdo con el radicalismo a pesar de que su líder, Ernesto Sanz, decidió dar un paso al costado. Si bien dentro del mismo partido están algo molestos con el mendocino, sobre todos aquellos que sienten que le dio demasiado al PRO antes de tener certezas, el porteño le otorgó determinados cargos públicos a referentes del partido de Alem. La mayor duda sigue siendo si “el retiro” de Sanz se corresponde solamente con un tema personal o si en realidad, sabiendo que no tendría un Ministerio con peso político propio, prefirió evitar ser nuevamente centro de críticas y decidió alejarse de la gestión.

Por otro lado, y en línea con esas designaciones, Macri optó por desarticular las grandes “cajas” presupuestarias que tenían algunos ministerios y distribuirlas entre varios de ellos. Por ejemplo, el ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios dejará de existir como tal. Todo lo que éste organismo concentraba se distribuirá entre otras esferas del gobierno. O sea, cada ente ministerial tendrá un presupuesto propio para ejecutar obras públicas, desarmando así una gran atracción que tuvieron muchos: la caja de Planificación. Eso significa también evitar cargos o lugares solamente a cambio de las mencionadas arcas. El poder que solían dar esos presupuestos, ahora lo concentrará más que nunca el nuevo Presidente.

En paralelo a esto, se confirmó la puesta en marcha de una de las promesas de campaña de Macri como es el Plan Belgrano. Un plan que intentará ejecutar no sólo obras públicas, sino implementar políticas educativas, de seguridad, entre otros, en la región NEA y NOA del país. Precisamente quien estará a cargo, con rango de ministro, será el radical tucumano José Cano. Tendrá un presupuesto para los próximos cuatro años de USD 16.000 millones pero todavía existen más dudas que certezas sobre su implementación, y sobre todo sobre el financiamiento del Plan. Este podría ser un primer quiebre con parte del radicalismo, porque aún no se sabe si tendrá poder de firma o sólo se dedicará a auditar ejecuciones que aprueban otros ministros.

Por otro lado, y casi en una jugada de ajedrez, designó a Martín Lousteau como embajador de Argentina en Estados Unidos. Esto sin duda significa una buena señal para los mercados internacionales, sobre todo para las necesarias inversiones que se originan en el país norteamericano, ya que Lousteau tiene una buena imagen por esos lados. Pero al mismo tiempo, logró que el ex candidato a Jefe de Gobierno porteño dejase a un lado el capital político que había obtenido en la última elección de la Ciudad. De alguna manera, se podría suponer que busca sacarlo de la carrera electoral para el 2019, y además le permitirá a Horacio Rodriguez Larreta poder tener una legislatura porteña más ordenada entre los propios y ajenos, incluyendo a ECO (la fuerza del ex ministro de Economía). Es difícil creer que Lousteau seguirá siendo oposición al PRO en la Ciudad, cuando el máximo referente de esa fuerza lo acaba de designar para el sillón de la Embajada más importante del mundo.

En cuanto a sus roces con el sindicalismo, tenemos dos vertientes en este sentido. Por un lado, y con quien vino construyendo una relación de amor por ahora, está Hugo Moyano que luego de la elección de Macri como presidente esperaba tener a esta altura un poco más de lugar en el armado del gabinete. No sólo no consiguió ser escuchado para designar al nuevo ministro de Trabajo, sino también le rechazan gente de su confianza para acompañar a Guillermo Dietrich en Transporte. Con respecto a Jorge Triaca, el secretario general de la CGT lo acompañará en lo que pueda intentando olvidar su poca experiencia en la materia y sobre todo las diferencias políticas que supo mantener con Triaca padre durante su gestión en los primeros años del menemismo. En las últimas horas hubo una reunión entre ambos; habrá que ver si las promesas de Macri de paritarias sin techo y la modificación de ganancias son fundamentos que le alcancen al líder camionero para no reclamarle más lugares y lo legitime como su interlocutor con el sindicalismo.

En cuanto a la otra vertiente, el gremialista de los taxistas Omar Viviani supo acercarse en el último tiempo a el mismo Dietrich, con quien mantiene una buena relación, pero poco creíble. Viviani está enfrentado políticamente con Moyano, y es uno de los sindicalistas que de alguna manera u otra está obstruyendo el reacomodamiento sindical bajo una única CGT a cargo del Presidente de Independiente. El tema es que mientras más pase el tiempo, y más designaciones realice Macri siguiendo la misma línea que adquirió hasta ahora (no darle más poder a uno que a otro), menos recursos tienen los gremialistas para contener a sus afiliados. El gremialismo siempre se caracterizó por negociar y ejercer presión pero sabiendo que tenía algo a cambio. Tal vez deba acostumbrarse a otros modos ahora.

Con respecto al resto del gabinete, en algunas carteras incluyó a gente que viene del kirchnerismo. El ejemplo más claro es en Ciencia y Tecnología, donde Lino Barañao será el único ministro que mantiene su rol dándole continuidad a un área como una política de Estado. En otras áreas, donde se especula que se tomarán decisiones “impopulares” y habrá algunos ajustes, el Presidente electo se decidió por gente que tal vez no es de su máxima confianza, o por lo menos de su “riñón político”. Podemos leer estos movimientos como fusibles, que en caso de ser necesario, podrían ser cambiados. En este sentido, quizás tengamos que prestarle mayor atención a quienes fueron elegidos en las segundas líneas que a las cabezas de cada área.

Sobre el autor

Gonzalo Plecity is Senior Account Executive for the Public Affairs practice in Edelman Argentina. He hold a BA in International Relations at the University of the Salvador. Previously, he worked as Operations and Supplies Officer in Pleamar Srl.