Tuesday 24 April 2018

Llegamos, aunque esto recién empieza               

Frase de la Semana

“Voten a conciencia”

Papa Francisco (Sumo Pontífice de la Iglesia Católica) – 18/11/2015

Finalmente, luego de meses de campaña, de actos proselitistas y de varios comicios locales, provinciales y nacionales sabremos en pocas horas quién sucederá a la Dra. Cristina Fernández de Kirchner a partir del 10 de diciembre próximo.

Como primera conclusión -casi inmediata- que nos deja este proceso, gane quien gane deberá revisar y modificar el sistema electoral. Es inaceptable (sobre todo para los que están en campaña) tener una año electoral tan cargado como el que tuvimos. La ciudadanía por momentos ya no sabía para qué categoría votaba, y las campañas se tornaron redundantes.

La segunda conclusión, que nos ayuda a fortalecer nuestra democracia todavía en desarrollo, es que el voto no es lineal. La gente tiende a votar distinto dependiendo que tipo de elección sea. Que haya votado a un candidato a intendente, no quiere decir que respete el color del partido al momento de elegir un gobernador y/o presidente. Eso de alguna manera ayuda a la alternancia en el poder también.

Atado a esto, como ya hemos dicho también, el voto no tiene dueño. Después de mucho tiempo los denominados “punteros políticos” que movilizan gente obligándolos a votar a un candidato por encima de otros, comienzan a ser cuestionados. El mismo sistema analiza su eyección o al menos interroga sobre su rol. No están totalmente corridos de la escena porque en muchas provincias están atados de raíces, pero por algo se empieza.

En tercer lugar, sin dar un orden que refiera a un criterio de mayor o menor importancia, podemos mencionar a las encuestas o a los encuestadores. En general, la mayoría de ellos, trabajan para un candidato. Por ende, tienen intereses detrás y a veces (algunas, no todas) terminan teniendo un condicionamiento al momento de concluir sus estudios. Pero tampoco es menor, que el votante (por lo menos este año), estuvo tan abrumado por tanto proceso electoral que tampoco era un encuestado fácil de tratar. Es más, muchos de ellos, y este balotaje no será la excepción, decide su voto en el cuarto oscuro y eso no ayuda a tener números más o menos creíbles con anterioridad.

También, y no menor, es que no podemos subestimar la candidatura de nadie. El fiel reflejo de esta expresión lo demuestra la provincia de Buenos Aires. María Eugenia Vidal es la actual Vice Jefa porteña y hasta hace dos años no tenía gran relevancia política en la provincia más grande país. Ahora no sólo será la máxima autoridad bonaerense, sino también su triunfo dejó desarticulado al peronismo que siempre tuvo a dicho distrito como su gran bastión. En la misma línea, podemos incluir a los intendentes (sobre todo bonaerenses) que fueron y vinieron durante este año. Salvo algunas excepciones, la mayoría pagó un alto costo político.

Algo, y tal vez de lo más trascendente, fue la realización del primer debate presidencial de nuestra historia. Por suerte dejamos de ser uno de los pocos países que no tenía ésta sana costumbre. Si bien quedan cosas por mejorar, debemos ser conscientes lo difícil que fue organizarlo; incluyó hasta la ausencia del candidato oficial en lo que fue el primer encuentro. De cara al balotaje, si bien contamos con Daniel Scioli y Mauricio Macri en sus respectivos atriles, de debate tuvo poco y nada. Se convirtió en una especie de monólogo donde cada uno le hablaba a un target a conquistar, y cada tanto se prestaban atención entre ambos.

Finalmente, todos aprendimos algo. Por ejemplo la cantidad de campañas que un candidato puede implementar bajo una estrategia electoral. Algunas pueden ser consideradas con mala intención, pero son las herramientas que están disponibles. No las justificamos, pero existen y se usan para bien o para mal. Pasamos de tener campañas sucias, negativas, del miedo, de la alegría, digitales, etc. Lo cierto es que la gente, por lo menos este año, demostró estar a la altura de las circunstancias y cuando necesitó manifestarle a los dirigentes que el voto no sólo es emocional o racional, sino una manera de hablar y expresar una posición, lo hizo contundentemente.

En fin, termina un largo año electoral. Mucha política, muchos políticos. Información cruzada y datos de todos los colores, que a veces fueron sólo rumores. Empieza ahora un nuevo mandato con un nuevo presidente que tendrá la posibilidad de sacar al país de esta innecesaria crisis institucional que tenemos, interpretada para muchos como algo más profundo y difícil de revertir, inclusive mucho más que algunos re planteos en materia económica.

Si gana Mauricio Macri, el efecto en la confianza será un poco más rápido seguramente. Él se pregona como el cambio, y al compararlo con el otro espacio, es lo nuevo para la arena política. Eso le puede dar cierto crédito a favor. Por el contrario, si Daniel Scioli es electo, tendrá que recuperarse primero de los embates internos que le significaron perder mucha sangre durante su recorrido de campaña. A partir de allí, podrá gobernar con cierta tranquilidad. De todas maneras, gane quien gane, lo importante es que el victorioso sea el país de una vez por todas.

Sobre el autor

Gonzalo Plecity is Senior Account Executive for the Public Affairs practice in Edelman Argentina. He hold a BA in International Relations at the University of the Salvador. Previously, he worked as Operations and Supplies Officer in Pleamar Srl.