Tuesday 11 December 2018

Falta de costumbre

Frase de la Semana

“La Presidenta cree que la transición comienza el 10 de diciembre”

Ing. Mauricio Macri (Presidente Electo de la Nación) – 25/11/2015

El próximo 10 de diciembre asumirá el nuevo Presidente de la Nación, el Ing. Mauricio Macri. Pero su llegada también despierta un montón de situaciones que habíamos olvidado en los últimos años, o al menos le habíamos restado importancia. Y por ser novedosas, en algún punto, genera algunos desajustes que esperemos con el tiempo se acomoden.

Por empezar, desde 1999 cuando Carlos Menem le entregó la banda presidencial a Fernando de la Rúa, no tenemos una transición presidencial bajo cierta calma social y/o económica entre dos presidentes que sean de diferentes partidos políticos. Lo ocurrido posteriormente, tanto entre Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner, como entre éste y Cristina Fernández de Kirchner, fueron transiciones entre dirigentes que tenían un apoyo mutuo, o por lo menos en ese momento lo tenían.

En los últimos 12 años, entre las gestiones del mencionado Kirchner y la actual Primera Mandataria, la palabra del momento se hizo pero fue relativa. Si bien cambiaron algunos Ministros entre gestión y gestión, la base se mantuvo y por ende no hubo tanto revuelo ante este escenario. Por ello debemos aprender más sobre este tipo de acciones que son vitales, tanto para el que deja el poder pero sobre todo para el que lo va a tomar. Es un acto cívico también y un derecho para los ciudadanos. A veces las formas sí importan.

Por otro lado, tampoco estamos acostumbrados o por lo menos hemos perdido esa gimnasia en los últimos años, en tener a un ex Presidente con una construcción política y de poder significativo. Néstor fue un ex Presidente, pero hasta su fallecimiento tuvo mucha influencia en la gestión de su esposa, en lo que fue un caso atípico. La actual Presidente de la Nación se retira de la función diaria, pero no de la política como ella mismo dijo. De todas maneras, el peronismo no va a dejar que “vuelva” tan fácil. Para muchos, ella es la “mariscal de la derrota” y algún costo tendrá que pagar. Veremos cómo actúa ahora que no tendrá la famosa lapicera presidencial y cómo es su comportamiento, nada más y nada menos como oposición, algo que tampoco está acostumbrada. Siempre fue oficialismo, inclusive en Santa Cruz.

En cuanto al nombramiento de un gabinete tampoco teníamos esa rutina incorporada por medio de una conferencia de prensa de quien será el nuevo Jefe de Gabinete, Marcos Peña. Se nos había hecho habitual que las ultimas designaciones no fueran tan novedosas, porque salvo algunas excepciones como pudo haber sido la del mismo Julio Cobos como compañero de fórmula en la primera campaña de CFK, el resto siempre fueron gente más o menos alineada al proyecto nacional y popular. Tendremos tiempo para analizar cómo se comportan las nuevas autoridades, muchas de las cuales no tienen tanta experiencia en el ámbito público.

En este último punto sería bueno detenernos un poco. Más allá de que tengan poca o mucha experiencia, la gran mayoría son nuevos para la opinión pública. Hay que darle tiempo al nuevo gabinete para evaluar su performance, pero da la sensación que muchos de ellos son puestos adrede previendo un cambio de nombre en un par de años; una vez que Macri termine de “arreglar lo que deja este Gobierno”, como él mismo dice, y asuma sus propios desafíos. O sea, pueden ser vistos como una especie de fusibles. Por otro lado, el radicalismo que quedó averiado tras la salida sorpresiva de Ernesto Sanz, mantiene cierta cuota de poder. Lo más novedoso fueron las designaciones de ejecutivos de compañías privadas, no porque no estén a la altura de las circunstancias, sino porque le darán un perfil más corporativo a una gestión pública.

Tampoco como sociedad sabemos cómo es que un presidente peronista, le entregue la banda presidencial y el bastón de mando a un presidente electo por el voto popular que no es ni peronista, ni radical. Lo más parecido tal vez, por su condición de Jefe de Gobierno nada más, es cuando Menem lo hizo con De la Rúa, aunque radical, representante de una alianza electoral y de gobierno. Confiemos en que Cambiemos no repita los mismos errores de la Alianza de 1999 entre la UCR y el FREPASO.

Finalmente, y después de muchos años, el peronismo deja el poder en Nación y Provincia de Buenos Aires al mismo tiempo. Si bien más de la mitad de las provincias estarán gobernadas por dirigentes justicialistas, el bastión peronista por excelencia estará en manos de una autoridad distinta (como también de muchas Intendencias) y los Gobernadores deberán negociar con otro color partidario a nivel nacional. Es más, tanto Nación, Provincia como Ciudad estarán comandas por porteños, que podrán decidir cuestiones, simplemente con un café de por medio. Tal vez esto le de cierta agilidad a la gestión, mientras el Partido Justicialista arregla sus internas.

Sobre el autor

Gonzalo Plecity is Senior Account Executive for the Public Affairs practice in Edelman Argentina. He hold a BA in International Relations at the University of the Salvador. Previously, he worked as Operations and Supplies Officer in Pleamar Srl.