Wednesday 18 January 2017

Miles de realidades, un sólo país

Frase de la Semana

“Si se decide una indemnización que no corresponde yo estoy dispuesto a irme” (en referencia al conflicto con los trabajadores del tren Sarmiento)

Florencio Randazzo (Ministro del Interior y Transporte de la Nación) – 13/05/2014

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Se acerca el Mundial de Brasil 2014, y parecería que se acerca un antes y un después; de falsas modestias y pretensiones, pasaremos a ver verdades concretas y candidatos lanzados. Pero por qué un Mundial de fútbol puede cambiar la realidad de un país.

Es cierto que los argentinos somos pasionales, así nos conocen en el mundo, y como a algunos les gusta decir: “nosotros no creamos el fútbol…pero creamos algo mejor, la pasión por el fútbol”. Y actualmente todo se remite a ello. Sin caer en un paralelismo que puede ser eterno, y reiterativo teniendo en cuenta que ya hemos escrito sobre el tema, de todas maneras es importante destacar ciertos puntos.

En primera lugar, la Copa del Mundo puede cambiar el ánimo y el humor de un país, pero es temporal. La primera fase llevará casi dos semanas, y los partidos del seleccionado nacional serán intermitentes. Por ende “los humores” pueden verse afectados un par de horas. Ya entrando en la segunda fase, siempre y cuando a Messi y compañía le vaya bien, tal vez no hay tiempo para pensar en muchas otras cosas porque los partidos son más seguidos.

Pero de todas formas, el Mundial no va a hacer cambiar nada sobre la realidad país. Sí el estado de ánimo, pero no las condiciones de vida en la que vivimos (sean buenas o malas). Para trazar un comparativo, a la Presidente de la República Federativa del Brasil, Dilma Rouseff, si le puede afectar directamente. Si la verde amarelha no logra su hexacampeonato, las elecciones de octubre que viene pueden tener un giro sensible. Tal vez no al punto de perder la posibilidad de renovar su mandato, pero si para que ese triunfo sea más ajustado y en segunda vuelta. Los constantes reclamos sociales, las recientes protestas policiales, el abultado presupuesto utilizado por el país carioca para la el Mundial de Fútbol y la cercanía con otro gran evento mundial como son los JJ.OO. de Río 2016, hace que dilema sobre la corrupción y sobre gastos, sobrevuele cada vez más fuerte en el país vecino.

Retornando a nuestro país, lo que podemos llegar a notar es que dependiendo como sea la performance de la Selección Argentina, los anuncios que el Gobierno Nacional puede dar, se pospongan. Nada que pretenda tener alto impacto se realizará durante el mes de campeonato. Aquellos que tienen que definir algunos puntos de cara a sus campañas electorales lo harán durante el mes de junio esperando que llegue el 13 de julio para lanzarse de lleno. Si Argentina sale campeón, veremos a Leonel Messi y Alejandro Sabella como las figuras más buscada para la “foto de rigor” y el saludo desde el balcón de la Casa Rosada rememorando a Diego Maradona y Carlos Salvador Bilardo durante la presidencia del fallecido ex Presidente de la Nación, Raúl Alfonsín. Pero para eso falta mucho, y en caso de que suceda, la exaltación pos Copa del Mundo puede durar sólo algunos días. La realidad “come” a cualquier situación extraordinaria.

Por otro lado, la oposición tendrá tiempo para cerrar acuerdos que hoy no puede cerrar sin tanta exposición. Pero justamente la oposición es la que más presión tiene, ya que en estas semanas se han escuchados desde diferentes frentes algunas quejas por la poca alternancia en el poder que tiene Argentina y como el peronismo fue protagonista de esta última parte de la Democracia. Cada cuatro años hay una oportunidad de recambio dirigencial, que en gran parte de los casos encontró al justicialismo mejor armado. Se prepararon, se presentaron y triunfaron. Después podemos analizar si las gestiones fueron buenas o no, pero eso es otra discusión. El resto no estuvo a la altura de las circunstancias, y eso es responsabilidad de la propia oposición. Su principal opositor son ellos mismos. Actualmente el PRO tal vez sea la única alternativa que se presenta como distinta y “nueva”, frente al peronismo y el radicalismo. El Frente de Izquierda, que viene trabajando hace mucho tiempo, es la novedad por otro lado tras buenos resultados. Pero el peronismo debe trabajar para no quedar sin contenido, y el radicalismo unido al socialismo debe urgentemente unificar criterios, para no caer en la odiosa comparación entre la Alianza de 2001 y el FA-UNEN recientemente formado.

Por otro lado, y no es un dato menor, debemos analizar el rol del sindicalismo y cuán funcional es a uno u a otro espacio político. Tal cual sucede con los partidos políticos, los gremialistas tienen sus propias internas, y en algunos casos son elevadamente destructivas. Casos como la UOCRA o dentro de los Camioneros, dejan en claro la virulencia que hoy tiene nuestra sociedad. El miércoles pasado se realizó una nueva marcha que tuvo como eje la Plaza de Mayo y como principales oradores a Hugo Moyano y Luis Barrionuevo (esta vez sin Pablo Micheli de la CTA “opositora”). La misma no fue tan importante como los organizadores seguro aspiraban. La convocatoria fue menor, y el impacto en los medios también. Noticias como la pelea entre Rubén “pollo” Sobrero del gremio de trabajadores del tren Sarmiento, y el Ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, cubrieron los titulares y dejaron sin espacio a la CGT de Azopardo y la Celeste y Blanca.

Necesariamente, y por historia, los dirigentes políticos y más en un año pre electoral tienen que limar asperezas con los sindicatos. Ellos son los que tienen capacidad de tracción, de movilización y en definitiva de votos. Pero hay gremios más fuertes que otros. En la actualidad “los verdes” liderado por el clan Moyano son los que tienen capacidad de parar un país. Tienen entre sus filas no sólo a camioneros, sino también a ferroviarios y trabajadores del transporte. Del otro lado, Armando Cavalieri y sus afiliados de comercio tienen un gran número de adeptos que hoy están más atados a la suerte de Antonio Caló con la Casa Rosada. Pero la historia argentina da sobradas muestras sobre la irregularidad de las relaciones entre los gremios con los gobiernos de turno. En algún momento, más tarde o más temprano, la CGT volverá a hacer una. Los que hoy ostentan ser oficialistas tienen la presión de sus seguidores de seguir apoyando medidas del gobierno nacional, cuando en el fondo saben que el gran problema económico y social del país, como es la inflación, afecta a la mayoría de los trabajadores.

La inflación es lo que hoy divide no sólo a la sociedad, sino también a los dos bandos que tienen responsabilidad sobre el tema. El Ministerio de Economía y el Banco Central de la República Argentina, tienen una relación de respeto, pero circunstancial. Ni el equipo de Kicillof, ni el de Fábrega coinciden en su discurso. Qué hacer con las tasas de interés de la banca pública/privada es un ejemplo. Pero esto no sería el problema, porque no tienen que pensar exactamente lo mismo; pero sí deben tener conceptos de base en los que concuerden para sustentar esta relación, aunque luego las políticas aplicadas puedan variar según el punto de vista siempre y cuando el resultado apuntado sea el mismo. Sin un esquema común, en muy difícil que una relación perdure en el tiempo. Generaciones distintas, con formaciones diferentes y con un problema enorme por resolver que no se está trabajando en profundidad (porque la realidad argentina no da tiempo a nada), hacen que el futuro de dicha relación sea un gran interrogante.

Por último, el rol que está teniendo la Iglesia en el último tiempo es para remarcar. Siempre se la criticó, por lo menos en Argentina, por el poco peso de su opinión en temas de inclusión y convivencia social. Desde que el Papa es Papa, la relación con el Gobierno Nacional y en especial con la Presidente de la Nación, Dra. Cristina Fernández de Kirchner, parecía encaminarse y lograr por ejemplo que después de mucho tiempo, la Primera Mandataria regresara al tradicional Tedeum del 25 de mayo en la Catedral Metropolitana. Hoy eso no está en duda (por ahora), pero los últimos informes del Episcopado y las miles interpretaciones que se dieron por los miles de medios de comunicación, dejaron atrás el análisis realizado por los sacerdotes, y sólo se ajustaron a la discusión coyuntural sobre el rol de los medios, la injerencia de la Iglesia y la responsabilidad del Gobierno. Es importantísimo que todos puedan dar su opinión, y más si es sobre temas tan sensibles para nuestra ciudadanía como la violencia y la exclusión social; pero debemos saber dejar de lado las malas intenciones y los rencores; y entender que el país para mejorar necesita de todos….realmente de todos.

 

Sobre el autor

Mariano Vila is the Public Affairs Director at Edelman Argentina. He is in charge of developing governmental relations´ strategies for clients, like monitoring, warning systems, relationship and influence and strategic partnership. Lately he has worked with companies as MasterCard, Tyco/ADT, HP, SCJ and Bridgestone among others. He developed his career in the area of Tourism of the Argentinean National Government, where he served as Head of Product and Networking Area and as Market Manager for the long haul markets at the National Institute of Tourism Promotion (INPROTUR), of the National Tourism Ministry. Mariano has a degree in Political Science in the Pontificia Universidad Católica Argentina. He is a member of the Corporate commission of the Public Relations Council. He is fluent in Spanish, English and Portuguese and he knows about social media and web 2.0 strategies.