Wednesday 18 January 2017

Por buscar el mundo, nos olvidamos de la región

Frase de la Semana

“Malvinas es la mayor base militar de la OTAN en el Atlántico Sur”

Dra. Cristina Fernández de Kirchner (Presidente de la Nación) – 02/04/2014

En las últimas semanas todos hablamos sobre la intención de la República Argentina de volver a integrarse a los mercados internacionales, y conseguir así entre otras cosas, financiamiento de organismos extranjeros que nos permitan poder recuperar tiempo, confiabilidad y cierta estabilidad económica.

Pero tal vez estemos pecando de ansiosos y no notemos qué es lo que está sucediendo en la región internamente, y como Sudamérica y en particular el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y recientemente Venezuela) están quedando relegados de toda esta discusión. Lo que se inició en 1991 con el Tratado de Asunción, y parecía ser una gran apuesta al futuro (algo así como la Unión Europea de los países en desarrollo) no está teniendo resultados significativos. Por ejemplo ni el Mercosur, ni los países que lo integran tienen tratados de libre comercio con los grandes grupos económicos mundiales. En un mundo donde la interrelación global es fundamental para garantizar una complementación productiva esto es inadmisible.

Según algunos especialistas, Latinoamérica crecería en 2014 aproximadamente un 2.5% mientras que hará lo propio el año que viene llegando a los 2.7% promedio. Pero este crecimiento será heterogéneo, y la Alianza del Pacífico es la que se está llevando los “laureles” en este sentido. México, Perú, Colombia y Chile son quienes conforman este bloque que está siendo cada vez más protagonista, no sólo en la región sino también mundialmente. Dicha Alianza cuenta con una estructura mucho más abierta. De hecho, México y Colombia por ejemplo, mantienen hoy acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, China y la Unión Europea de manera independiente, y esta es una diferencia sustancial con el Mercado Común del Sur.

En este sentido, la región latinoamericana debe aumentar su credibilidad, competitividad y productividad para mostrarle al mundo que está capacitada para recibir inversión extrajera. Como mencionamos anteriormente este es el principal desafío de la Argentina en particular, que no debe abandonar a sus pares regionales y aislarse. En definitiva, la integración regional será clave para poder fortalecernos y generar una estructura más sólida globalmente.

Pero el gran desafío de la región estará en saber manejar el impacto que recibirán los países emergentes a partir del retiro de estímulos de la Reserva Federal (FED) de los Estados Unidos. O sea, ante la falta de “dinero fácil”, los grandes inversores mundiales ajustarán primero en aquellos países que no sean tan rentables. O sea, Latinoamérica es un gran proyecto, pero al momento de ver donde se invierte irán a lo seguro.

Por lo tanto, estos países más sensibles al retiro de estímulos deberán apoyarse en las reservas de sus respectivos Bancos Centrales. Y justamente nosotros entraríamos en un problema, no porque no las tengamos, sino porque las solíamos usar con otros fines. En los últimos meses, la gestión actual del BCRA está mostrando un cambio de actitud en este sentido y parecería ser que sólo se usarán para lo estrictamente necesario (por ejemplo, no se emitirá dinero para financiar el gasto público).

Entre las buenas proyecciones que tiene la región, y tal vez la principal esperanza, se encuentran las reservas de shales y oil gas que muchos de los países tienen, y en especial Argentina con Vaca Muerta. Pero para eso necesitamos en paralelo, un nivel de inversión extranjera sostenida, que nos posibilitará también tomar crédito internacional.

Argentina debe mejorar su relación regional, abogar para que el Mercosur sea lo que intentó ser y profundizar la relación comercial con Brasil, que es al gran candidato regional para liderar las conversaciones internacionales. Brasil es justamente miembro de uno de los grupos de países que se han puesto de moda en los últimos tiempos, como es el BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

Y aquí nos encontramos frente a un gran interrogante como es el caso de China. Obviamente mantienen niveles de crecimiento desorbitantes, cercados al 6% anual (con tendencia alcista de cara al 2015), pero con una gran intervención y regulación estatal. Se espera mucho de esta gran potencia, pero su gran reto se centrará en si finalmente logrará destronar a Estados Unidos como la principal potencia económica mundial, y esto si afectaría las reglas de juego globales. El gigante asiático cuenta con una mayor expansión del crédito, tuvo un crecimiento moderado por el mismo estado (lo que hace que sea más estable su crecimiento) y con poca regulación de la banca paralela, que generó ansiedad en los mercados internacionales. Lo que ocurre en China, según algunos especialistas, es que está pasando de un modelo de inversión y exportación, a un modelo que incentiva el consumo. Por lo tanto, bajo este contexto, se van a beneficiar más aquellos países agro exportadores y ahí tendríamos un nueva gran oportunidad.

Bajo el contexto, con el retiro voluntario de estímulos de la FED, Estados Unidos crecería en promedio un 2.5% a partir del acuerdo fiscal que logró en su Congreso Nacional. Pero si la economía global logra mayores inversiones extrajeras, podría llegar al 3% anual. Con respecto a Europa, sustenta gran parte de su desarrollo por el avance alemán, aunque cuenta con un crecimiento moderado de la República de Francia y un incipiente despertar de España a partir del aumento de la demanda interna. El Banco Central europeo debería tener un rol más fuerte según los especialistas en la materia; sobre todo por la amenaza de deflación (riesgo extremo en todo caso). Una deflación complica la devolución de deudas en economías altamente endeudas precisamente. Sería saludable que las economías avanzadas busquen metas de inflación más elevadas (del 2 al 4 %) para evitar estas situaciones inciertas.

Por lo tanto la región latinoamericana debe estar atenta a tres cosas principalmente. Por un lado a que la FED no aplique el retiro de estímulos de manera desordenada, ya que produciría gran volatilidad en los mercados; que el aterrizaje de le economía China no sea abrupto y no genere desconcierto en el resto de los países emergentes; y que Europa vuelva a contar con los países que hoy no está atravesando su mejor momento.

Por su parte, la región del Mercosur debe tener una discusión interna que marque nuevamente cuál es su sentido, su rol y debe apurar los tratados de libre comercio que tiene pendientes con la Unión Europea, sobre todo por el atraso en tema de nomenclaturas arancelarias entre Brasil y Argentina (de hacho hace algunas semanas hubo un emisario europeo en nuestro país quien planteó esta necesidad). Además la región debe estar atenga a los próximos pasos de la República Federativa de Brasil, que está ingresando en un camino de devaluación del real (similar al de muchos países de la región como también Chile), aumento del índice de inflación, enfriamiento de la economía y por sobre todas las cosas, elecciones presidenciales en octubre de este año.

Argentina debe re instalarse en la discusión global, eso es cierto y no es nada nuevo. Pero no debe descuidar el patio trasero; sin este, será imposible que logremos ser un actor relevante y mucho menos obtener crédito y confianza internacional.

Sobre el autor

Mariano Vila is the Public Affairs Director at Edelman Argentina. He is in charge of developing governmental relations´ strategies for clients, like monitoring, warning systems, relationship and influence and strategic partnership. Lately he has worked with companies as MasterCard, Tyco/ADT, HP, SCJ and Bridgestone among others. He developed his career in the area of Tourism of the Argentinean National Government, where he served as Head of Product and Networking Area and as Market Manager for the long haul markets at the National Institute of Tourism Promotion (INPROTUR), of the National Tourism Ministry. Mariano has a degree in Political Science in the Pontificia Universidad Católica Argentina. He is a member of the Corporate commission of the Public Relations Council. He is fluent in Spanish, English and Portuguese and he knows about social media and web 2.0 strategies.