Wednesday 18 January 2017

Las camperas de cuero, pasaron de moda

Frase de la Semana

“Massa indudablemente los va a matar en las elecciones”

Luis Barrionuevo (CGT Celeste y Blanca) – 11/04/2014

Durante mucho tiempo se identificó a los “gordos de la CGT” con sus camperas de cuero. Esta vestimenta era sinónimo de aquellos dirigentes gremiales que manejaban las masas de trabajadores y que fueron un gran problema sobre todo durante las administraciones radicales de Raúl Alfonsín y de Fernando de la Rúa.

Ayer,  y por segunda vez durante el segundo mandato de la Presidente de la Nación, Dra. Fernández de Kirchner, se realizó un paro nacional que dejó en claro a “qué juega” cada uno de los actores que de alguna u otra manera estuvieron involucrados. Pudimos notar que el cuero dejó de ser una moda sindicalista en la conferencia de prensa que estos dieron; ninguno tenía las tradicionales camperas. Pero no sólo el uso de marcas de primerísima calidad en lugar de las camperas tradicionales fue lo anecdótico durante este 10 de abril.

A su manera, organizaciones de izquierda (como el Partido Obrero, la Izquierda Socialista, el PTS y el MST) se sumaron a esta paralización pero trajeron algunos cortocircuitos. Desde los frentes gremiales apuntaron contra estos diciendo que los piquetes eran innecesarios, y que sólo ayudarían a “manchar” el objetivo del paro. De hecho ocurrió bien entrada la mañana del jueves, que algunas columnas de estas agrupaciones se enfrentaron con Gendarmería Nacional en Panamericana, evitando el ingreso a la Ciudad de Buenos Aires a mucha gente, que a pesar del paro, tenía que ir a trabajar sí o sí y optó por utilizar su vehículo particular por la falta de transporte público.

El objetivo principal de los organizadores de la huelga nacional, Hugo Moyano (CGT Azopardo) Luis Barrionuevo (CGT Celeste y Blanca) y Pablo Micheli (CTA opositora), era lograr una paralización total de actividades sin movilizaciones ni actos para reclamarle al Gobierno de la Nación por la falta de atención antes sus planteos a partir “del ajuste” implementado. Según palabras de ellos mismos, estos reclamos deben ser atendidos en el corto plazo y esperan a partir de ahora un llamado o algunas decisiones sobre las principales problemáticas, como pueden ser la lucha contra la inflación, contra la inseguridad, la devolución de los fondos para las obras sociales de los gremios, la reducción del mínimo no imponible para los trabajadores, entre otros.

Más allá de estos reclamos, pudieron demostrar que hay sectores sindicales que tienen la capacidad de parar a un país. Hoy el transporte, en su mayoría representado por Moyano, puede paralizarlo. Por otro lado, mantuvieron desde un principio su oposición a los cortes de calles porque no querían que se desvirtué el mensaje. Un ejemplo de ello fue cuando sectores del oficialismo identificaron a Luis Barrionuevo como el nuevo dirigente de izquierda, algo que parece muy improbable teniendo en cuenta sus antecedentes.

En este mismo sentido, el Diputado Nacional Sergio Massa fue muy crítico con este tipo de movilizaciones, pero no así con el paro en sí. Indudablemente quiso llevar la discusión a otro terreno a partir de los intentos por parte del Gobierno Nacional de querer responsabilizarlo como el autor intelectual del cese de actividades. El tigrense tuvo que salir a desmentir esta versión, pero tal vez quedó algo expuesto porque entre sus filas tiene a dirigentes gremiales que acataron la medida de fuerza. Pero quedó aún más expuesto ya que Barrionuevo un día después “blanqueó” su apoyo a una eventual candidatura a Presidente del ex Intendente de Tigre. En parte es el precio que debe pagar por contener dentro del Frente Renovador a líderes que representan diversos intereses, entre ellos los sindicales.

Por su parte, el PRO fue muy concreto en cuanto a sus declaraciones y cuál será su opción política de cara al 2015. Son una opción no peronista, y no tienen intenciones de serlo. Su principal referente, Mauricio Macri habló sobre “un paro como consecuencia de una interna peronista” que dejó en el medio a toda la ciudadanía argentina; mientras que su segunda, María Eugenia Vidal, fustigó la manera de ejercer presión aunque defendió los motivos del paro general, al igual que lo hizo parte del empresariado nacional.

Lo más paradójico de todo esto podría llegar a ser que coincidieron en un mismo día sectores que suelen no estar muy coordinados ideológicamente. Las organizaciones sindicales, los piqueteros y parte del sector agrario representado por Eduardo Buzzi (Federación Agraria Argentina) son el ejemplo. Además, como mencionamos anteriormente, se trató de correr el eje de la discusión cuando el Jefe de Gabinete de Ministros, Jorge Capitanich, dijo que “Barrionuevo es el líder de un nuevo frente de izquierda”. Intentó apuntar todos los cañones contra este a partir de la mala aceptación que tiene, muy por debajo del mismo Hugo Moyano que junto a Amado Boudou, son dos de los dirigentes con peor imagen de Argentina. Es más, en la Capital Federal, se pudieron ver algunos afiches donde coincidían Barrionuevo, Menem y el logo del Frente Renovador como un claro mensaje que nada tenía de izquierda.

Más allá de cualquier análisis que podamos hacer, no debemos minimizar que el paro existió, y a su modo, se hizo sentir. Es muy difícil calcular cuánta gente realmente se alió a esta decisión, ya que muchos tuvieron que optar por quedarse en sus casas por no contar con ninguna vía de llegada a sus trabajos a pesar de no estar de acuerdo. Desde los ómnibus de corta, media y larga distancia, hasta los aeropuertos estuvieron parados. Las estaciones de servicios cerradas hicieron que los taxis y remises tampoco puedan recargar combustibles, y por ende no trabajar. Obviamente en Capital Federal y el conurbano bonaerense se hizo sentir mucho más, pero el interior no fue la excepción.

En definitiva decir que es “un gran piquete nacional” es subestimar a la ciudadanía. El reclamo puede ser justo o no, y las medidas adoptadas pueden ser criticadas, pero parte de los trabajadores intentaron expresarse. Obviamente tiene su tinte político, y tampoco puede negarse más allá de que Moyano, Barrionuevo y Micheli  hayan querido hacerlo. En un año pre electoral, nada es casual (la conferencia de prensa que dieron los organizadores terminó con la marcha peronista por ejemplo). En más, se encargaron de invertir en pauta publicitaria en algunos medios, que casualmente no son oficialistas.

Por su parte, desde la CGT oficialista poco se supo durante esta jornada. No buscaron exponerse porque en el fondo comparten los mismos problemas que Moyano y compañía y representan a trabajadores también; pero tampoco salieron expresamente a criticarlos en pos de defender a la administración nacional. De hecho algunos de los gremios más fuertes como la UOM y UOCRA habían acordado sus respectivos paritarias días antes del paro, como un gesto de predisposición para con el Gobierno Nacional. Pero esta pasividad de la CGT a cargo del metalúrgico Antonio Caló, podría significarle también algunas fugas desde su central obrera a la del caminero. Si este último logra que algunos de sus reclamos sean cubiertos, habrá ganado la pulseada con “la otra CGT” y podría ensanchar sus filas.

La gran incógnita ahora será si este reclamo traerá algunas consecuencias; y en caso de seguir bajo la misma situación, cuál será el plan de lucha que aplicará la CGT Azopardo. Desde el oficialismo, de a poco están adelantando que podrían llegar a rever la modificación del mínimo no imponible a partir de los $19.000 para dejar exceptuados a muchos trabajadores de este impuesto. Sergio Massa ingresó el tema en la agenda pública; por lo tanto, si el Gobierno efectivamente resuelve subirlo por un lado podríamos ver un nuevo “triunfo mediático” del líder del Frente Renovador, y por otro lado, un gesto de la administración Nacional ante los reclamos presentados con el paro.

De no ser así, tendremos que pensar que no sólo las camperas de cuero están fuera de época. Sino también habrá que analizar cuan influyentes y efectivos pueden llegar a ser este tipo de movilizaciones, y si no han perdido cierta legitimidad.

Sobre el autor

Mariano Vila is the Public Affairs Director at Edelman Argentina. He is in charge of developing governmental relations´ strategies for clients, like monitoring, warning systems, relationship and influence and strategic partnership. Lately he has worked with companies as MasterCard, Tyco/ADT, HP, SCJ and Bridgestone among others. He developed his career in the area of Tourism of the Argentinean National Government, where he served as Head of Product and Networking Area and as Market Manager for the long haul markets at the National Institute of Tourism Promotion (INPROTUR), of the National Tourism Ministry. Mariano has a degree in Political Science in the Pontificia Universidad Católica Argentina. He is a member of the Corporate commission of the Public Relations Council. He is fluent in Spanish, English and Portuguese and he knows about social media and web 2.0 strategies.