Wednesday 29 March 2017

El resurgimiento del rol empresarial

Frase de la Semana

“Las empresas deben liderar el debate para el cambio”

Allan McCrea Steele (Presidente & CEO Edelman Argentina) – 22/04/2014

 

IMG_6939

Durante esta semana, la oficina de Edelman en Buenos Aires presentó una vez más el Edelman Trust Barometer (ETB14), versión 2014. La exposición se realizó en el Hotel Alvear Art y contó con la presencia de más de 100 personas que acompañaron a Allan McCrea Steele (Presidente & CEO de Argentina), quien mostró los resultados de la edición número 14 del estudio que anualmente presenta en el World Economic Forum de Davos el Presidente & CEO Global de Edelman, Richard Edelman.

Como viene ocurriendo en los últimos años, luego de dicha presentación se abrió un debate para intercambiar ideas y opiniones sobre estos resultados. El mismo estuvo a cargo de  María Amelia Videla, Directora de Sustentabilidad y Asuntos Públicos de ManpowerGroup Argentina, Gabriel Berger, Profesor de la Universidad de San Andrés, Director de la Escuela de Administración y Negocios, y del Centro de Innovación Social de la Universidad, y fue moderada por José Del Río, Director Adjunto de El Cronista y Director del grupo de revistas Apertura.

Durante la edición 2013, la principal conclusión fue la crisis de liderazgo que se notaba entre aquellos encargados de conducir las diferentes áreas que cubre este estudio (ONG´s, Medios, Empresas y Gobierno) y que tal vez se vio sustentada por la falta de capacidad de diálogo entre los líderes de opinión en el caso de Argentina. Para sorpresa de muchos, este año las empresas y en particular sus CEO´s, volvieron a tener un protagonismo entre las conclusiones como ocurrió en 2007 cuando se destacaba que tenían mayor nivel de confianza que los medios y el gobierno; o en 2009, cuando se les exigía aliarse con el gobierno para precisamente recuperar dicha confianza. Este año la principal conclusión fue que los negocios deben ser la base para guiar el debate pare el cambio.

Y esta última oración, surge como disparador de la situación actual que está atravesando la relación entre la “cosa pública” y la corporación. Recientemente el Foro de Convergencia Empresarial (algo así como una organización de cámaras que nuclea a más de 30 entidades empresariales) lanzó un documento en el cual plantea diferentes temáticas que el Gobierno debería incluir en su agenda y obviamente tratar; mientras que de alguna manera se autogeneraron un compromiso interno para defender con uñas y dientes todo lo planteado. O sea, tal vez sea mucho más importante para las empresas poder haber unificado criterios, que lo que puede llegar a considerar el Gobierno sobre este material. Claro es, que ningún Gobierno dejará que “otro” le diga que es lo que tiene que hacer.

Sin duda alguna, y a pesar lo que acontece diariamente, las cámaras empresariales volvieron a ocupar un rol que habían dejado de lado durante algunos años. Las diferentes gestiones que las empresas solían realizar ante los entes reguladores del Estado, ahora están nucleadas sectorialmente. Las empresas asumieron un compromiso, no sólo consigo mismas sino también con el resto de la sociedad. Lo que brilló por su ausencia durante mucho tiempo fue la falta de diálogo, de espacios donde reflexionar y debatir ideas no sólo para analizar la situación coyuntural, sino también para pensar un proyecto de país a largo plazo. Y aquí precisamente es donde se inicia el debate para el cambio según los últimos resultados del ETB14.

Podríamos tomar como ejemplo de esto, según nos demuestra el estudio, que entre los cuatro grupos que se toman como punto de análisis, aumentó la percepción de confianza que tienen los encuestados sobre todos ellos (tanto público general, como profesionales). Las ONG´s aumentaron un 10% (en 2013 tenía un 66%); las empresas pasaron de un 52% a un 58%; los medios del 47% al 54%; y el Gobierno tampoco fue la excepción (de un 19% a un 23%). Y esto puede reflejar, más allá de lo poco o mucho que haya aumentado la confianza, que ocuparon un rol más importante en los últimos meses. La política vive del consenso y del disenso. Si todos estuviésemos de acuerdo, no habría política. No nos tiene que asustar que no nos pongamos de acuerdo, lo importante es saber construir espacios para poder persuadir al otro. Luego dependerá de la capacidad de autocrítica que tenga cada uno para saber asumir errores o sostener posturas.

En cuanto a las empresas, aquellas radicadas en países emergentes tienen mayor optimismo; no sucede lo mismo con aquellas asentadas en los denominados países BRIC (Brasil, Rusia, India, China y podríamos sumar a Sudáfrica), que todavía parecería que despiertan cierta desconfianza (salvo Brasil y China que están por encima del 60%). Los países desarrollados, y en particular los Estados Unidos tras el anuncio de la quita de estímulos a la economía por medio de la Reserva Federal, son las que están dejando el lugar tradicional que solían ocupar, y es por ello que gran parte de los ojos del mundo están mirando a regiones como la Sudamericana.

En Argentina, por ejemplo, las Pymes gozan de mejor nivel de confianza en detrimento, por ejemplo, de las empresas estatales. Las pequeñas y medianas empresas supieron construir su ADN a través de las economías regionales y la posibilidad de darle trabajo a miles de argentinos. Pero en los últimos años, estas economías comenzaron a desmoronarse a partir de problemas como la inflación y el aumento de los costos principalmente. Por su parte, las empresas del Estado están siendo señaladas no sólo por los dirigentes políticos, sino también por la opinión pública en general a partir de la politización y el uso debido o indebido de los subsidios que reciben y la forma en que los usan.

Como mencionamos, las empresas y en particular los CEO´s, deben “creerse” el lugar que la sociedad les está dando nuevamente. Decir la verdad es uno de los principales desafíos que tienen. Esto no quiere decir que hay que decir todo, pero aprovechando la oportunidad, deben construir su reputación desde la veracidad para no dejar a lugar a las críticas sin fundamentos que terminan siendo una línea editorial de los medios, y una excusa para seguir confrontando como si esto fuera una guerra Gobierno-Empresa. En definitiva todos aspiramos a lo mismo, que Argentina no sólo sea reconocida si sale Campeón del Mundo en Brasil, sino que tenga el prestigio que todos los argentinos nos merecemos.

 

Sobre el autor

Mariano Vila is the Public Affairs Director at Edelman Argentina. He is in charge of developing governmental relations´ strategies for clients, like monitoring, warning systems, relationship and influence and strategic partnership. Lately he has worked with companies as MasterCard, Tyco/ADT, HP, SCJ and Bridgestone among others. He developed his career in the area of Tourism of the Argentinean National Government, where he served as Head of Product and Networking Area and as Market Manager for the long haul markets at the National Institute of Tourism Promotion (INPROTUR), of the National Tourism Ministry. Mariano has a degree in Political Science in the Pontificia Universidad Católica Argentina. He is a member of the Corporate commission of the Public Relations Council. He is fluent in Spanish, English and Portuguese and he knows about social media and web 2.0 strategies.