Tuesday 24 January 2017

Public Affairs Agenda – 28 de marzo de 2014

Reducción de subsidios y aumento de tarifas en hogares y comercios

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Ayer jueves al mediodía, desde el ministerio de Economía, Axel Kicillof junto a su par de Planificación Federal, Julio De Vido, anunciaron un cambio en la política de subsidios en servicios: el Gobierno nacional disminuirá su contribución sobre las empresas distribuidoras de gas y agua, por lo que las tarifas tendrán aumentos, y habrá incentivos para disminuir el consumo.

Hasta el momento, el Estado nacional subsidia el 80% del abono mensual de los usuarios. Lo que ayer se anunció es que este recorte en los subsidios será gradual. Consistirá de tres etapas bimestrales: abril, julio y agosto. En cada una de ellas el aporte estatal se reducirá un 20%; por lo que para el mes de agosto la reducción total alcanzará el 60% del actual subsidio. Es decir, que el Estado solo subsidiará el 20% para el mes de agosto sobre la tarifa total y el usuario se hará cargo del 80% de su gasto.

Es importante destacar que esta medida no incluye al sector industrial, personas discapacitadas ni jubiladas, y entre los hogares y comercios el recorte será direccionado de acuerdo a la localidad. Entre los incentivos para disminuir el consumo, el Estado mantendrá el actual aporte sobre aquellos usuarios que reduzcan entre un 5 y 20% el uso de gas o de agua. Desde el Gobierno, confirman que una reducción en el consumo significará un ahorro de divisas por la importación de gas, es por ello que también buscan disminuir la demanda del hidrocarburo.

En el mismo anuncio, Kicillof se encargó de rechazar que esto se trate de una política de ajuste y no se hace por una “necesidad de caja”. La realidad indica que el Estado nacional en los últimos tres años ha incrementado exponencialmente sus gastos en materia de subsidios y de importación de gas y energía eléctrica, y necesita disminuir sus gastos en dólares vinculados a la compra en el extranjero de estos recursos. La misma Presidente ayer por la tarde aclaró, que con esta medida el Gobierno apuesta a ahorra energía, más que a cobrar mayores tarifas. Tanto Kicillof como De Vido aseguraron que no se trata de una reducción sino de un redireccionamiento del gasto público: lo que se dejará de gastar en subsidios pasará a invertirse en programas sociales, como la AUH y el plan PROG.R.ES.AR; aunque no precisaron las cifras concretas que serán destinadas a programas sociales.

Cabe mencionar que este aumento en las tarifas también es un factor importante en la negociación por paritarias, sobre todo en la de los docentes bonaerenses que están en paro desde hace más de 15 días. Habrá que ver de qué manera se resuelve este diálogo en la próxima semana, si se logra un acuerdo o no, teniendo en cuenta la suba de precios en los servicios de gas y agua que afectará el poder adquisitivo de los consumidores.

Con nuevos números para el PBI 2013, el Estado evita pagar bonos

Las cifras del crecimiento económico del país durante el pasado 2013 define el pago de los cupones de títulos de deuda, que requieren de una suba anual de al menos 3,26% en el PBI nacional. El resultado que devele el INDEC es clave para el Banco Central, ya que si la Argentina supera ese porcentaje, deberá pagar entre USD $ 3.000 y 3.500 millones a tenedores de deuda pública que compraron esos bonos.

Esta semana, Axel Kicillof, acompañado por las caras visibles del INDEC, Ana María Edwin y Norberto Itzcovich, dio a conocer que el primer estudio dio como resultado un crecimiento del 3% del PBI nacional para el año 2013. Este porcentaje es casi el mismo que consultoras privadas habían adelantado semanas atrás: 2,9% en promedio. Lo llamativo del resultado oficial es que, en diciembre el mismo INDEC estimaba un aumento del PBI que superaba el 4,5%, porcentaje que hacía automático el pago de títulos públicos unidos al crecimiento. Kicillof aclaró que se tomó una nueva base para la medición del PBI 2013, a partir de datos relevados en el censo económico de 2004, que reemplazaron los utilizados hasta el momento que eran de 1993.

Pese a que es un resultado preliminar, es un alivio para el Banco Central, entidad que sufrió una caída en sus reservas de USD $ 424 millones en el último y de USD $ 3.476 en lo que va del año. En lo que respecta a las expectativas de crecimiento para 2014, para este año el presupuesto aprobado por el Congreso prevé un crecimiento del 6,2% del PBI, aunque la realidad indica una desaceleración de la actividad económica.

Paro nacional el 10 de abril, jugada política de Moyano y Barrionuevo

Hugo Moyano y Luis Barrionuevo se pusieron de acuerdo y convocaron a sus representados y al resto de los trabajadores a un cese en sus actividades para próximo jueves 10 de abril. A la iniciativa, también se adhirió el representante de la CTA opositora, Pablo Micheli. En principio, el paro contará con adhesión de colectiveros (CGT y UTA), gastronómicos, petroleros, judiciales, portuarios, aeroportuarios, estatales (de Ate), ferroviarios (La Fraternidad), entre otros. Gerónimo “Momo” Venegas, representante de los peones rurales, anticipó que también el gremio se sumará a la medida de fuerza.

Las demandas centrales hacia el Gobierno nacional son una mejora en las paritarias y una negociación libre en las mismas, el 82% móvil para los jubilados, que el Estado cancele su deuda millonaria con las obras sociales, sindicales. Además, se protesta contra la inseguridad -a dos semanas del asesinato del colectivero de la línea 56- y contra el narcotráfico.

Desde el Gobierno nacional, el mismo Jefe de Gabinete Jorge Capitanich vinculó públicamente a la decisión del paro con Sergio Massa. Para el gobierno, Massa está detrás de esta huelga y es llamativo como logró instalar esta idea en los medios de comunicación. Razones para sospechar y vincularlo no faltan: hasta no hace mucho, el mismo Barrionuevo y también Moyano se fotografiaron con el ex intendente de Tigre. El titular de la bancada del Frente Renovador en la Cámara de Diputados, Darío Giustozzi, rápidamente salió a negar la vinculación de su fuerza política con el paro convocado.

Lo cierto es que hay gran expectativa sobre el alcance que tendrá la huelga el 10 de abril, ya que no habrá movilización ni acto político, e incluso hay algunos gremialistas que aún no han decidido su adhesión. Moyano y Barrionuevo en los próximos días buscan el apoyo sobre todo de la CGT oficialista, no en sus conductores -Antonio Caló y sus allegados- pero sí en las bases. Quienes ya manifestaron su apoyo, hicieron saber que si en los días siguientes al paro el Gobierno hace oído sordo a las demandas, convocarán a otra huelga durante abril. Esta vez sería por 36 horas y con movilización y acto político. Por experiencias anteriores, se prevé que no haya cambios considerables desde Casa Rosada en su administración, por lo que los gremialistas ya están pensando en un próximo paro como jugada política.

Sobre el autor

Nicolás Gandini is Senior Account Executive for the Public Affairs practice in Edelman Argentina. He holds a BA in Political Science from the Universidad de Buenos Aires. He led a one-year-practice in journalism in Fundación Perfil, so his profile is near Political Communication. Previously, he made field work and surveys for sociological studies and investigations in the Universidad de Buenos Aires.