Thursday 25 May 2017

Panelismo político

Frase de la Semana

“Francia quiere que la Argentina pueda salir de sus trances financieros y lo está logrando”

François Hollande (Presidente de la República de Francia) – 19/03/2014

Sabido es que en cualquier país del mundo, con medios de comunicación (cualquiera fuese su versión) que tengan una estructura lo suficientemente fuerte, alcanza para que los líderes de opinión aboguen por mantenerse presente en ellos, y porque no, marcar la agenda pública.

Bajo este contexto, y en particular en la República Argentina, vivimos en medio de una pelea que parece interminable entre aquellos que responden al oficialismo y aquellos opositores. Podemos asignarle el inicio de este conflicto cuando el ex Presidente Néstor Kirchner “rompió relaciones” con el Grupo Clarín allí por el año 2008 y recién comenzaba el primer mandato de la actual Presidente, Dra. Cristina Fernández de Kirchner.

Supuestamente hasta ese momento, y en las gestiones de los Presidentes anteriores una vez reconstituida la Democracia como sistema de Gobierno, la relación entre el poder político y el poder mediático supo convivir bajo buenos términos. Obviamente siempre  hubo diferencias, y hasta podemos pensar que existieron algunas tapas que intentaron mostrar situaciones adversas para el gobierno de turno. Pero lo que llama la atención en la actualidad es que esta ruptura entre los medios y la política parece no tener fin.

Cada medio tiene su propia línea editorial. En algunos casos la respetaron desde su creación, y en otros la fueron creando a medida que los Gobiernos se iban estructurando. La modificación de la mal llamada Ley de Medios (Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual) marcó tal vez un antes y un después, ya que no sólo trajo nuevas normativas a cumplir por los medios, sino que también fue eje de una discusión política que todavía hoy mantiene algunas diferencias. Aunque si bien hubo grupos que tuvieron que ajustarse a la nueva reglamentación, vendiendo empresas o recomponiendo sus directorios, también debemos destacar que toda esta discusión permitió que en paralelo se crearan otros “grupos monopólicos” que actúan en función de las circunstancias.

Ver televisión en Argentina, escuchar radio o leer un diario nos hace reflexionar como sociedad también. Si preferimos escuchar a un periodista por sobre otro, podemos ser tildados de “k” o de “golpista” dependiendo el caso. El problema es que llegamos a un punto en el cual parece muy difícil volver a tener cierta normalidad. Pero los medios siguen ahí, y la necesidad de formar parte de su agenda diaria, también. Es más, hasta podríamos pensar siendo ingenuos tal vez, que los programa de televisión comienzan a ocupar un espacio que antes no ocupaban. Se pueden ver discusiones mucho “más pesadas” de las que se suelen ver en un Parlamento por ejemplo.

Hoy los líderes de opinión hablan para los medios, no para la gente. Buscan dar con el título que los catapulte a tener rating sin importar a veces el tema que están tratando. La televisión, por poner un ejemplo, está mutando a tener programas de debates en donde se mezclan periodistas, panelistas, políticos, actores, deportistas, economistas, consultores, etc.  Y en principio, según los niveles de audiencia, nosotros empezamos a consumir eso. Todo esto se ve sobredimensionado con el impulso que le dan las redes sociales. Muchas de las declaraciones que marcan hoy la agenda pública, provienen precisamente de posteos en Facebook o de twetts personales.

Sólo por poner un ejemplo, la semana pasada el Dr. Carlos Zanini (Secretario de Legal y Técnica de la Presidencia de la Nación) estuvo en el Senado de la Nación para defender la postura del Gobierno nacional, junto al Ministro Axel Kicillof sobre la expropiación de YPF por el 51% de las acciones de la petrolera española Repsol. Zanini, debe ser uno de los funcionarios con menor exposición del Gabinete nacional. Se lo conoce como “el operador entre las sombras” porque se sabe muy poco de él, y es justamente quien “maneja la firma” de la Presidente de la Nación, además de formar parte de la mesa chica consultiva de la Dra. Fernández de Kirchner.

Tal vez su presencia hubiese pasado desapercibida hasta que lo vimos llorar cuando recordaba a un compañero de trabajo durante su paso por el Gobierno de la Provincia de Santa Cruz junto al ex Presidente Kirchner. Esas lagrimas significaron todo un debate mediático sobre la credibilidad de las mismas, sobre su rol en el Gobierno, y estuvo secundado por el otro gran tema, como fue un supuesto llamado de su segundo, Carlos Liuzzi, al juez federal Norberto Oyarbide, para frenar una allanamiento a una financiera en Capital Federal. Así, pasó de ser una persona con un bajísimo nivel de exposición, a ser un reconocido funcionario público con posibilidad de juicio político inclusive.

En paralelo, otras de las personas que de a poco intentan posicionar en los medios es a Máximo Kirchner, líder de la agrupación política La Cámpora e hijo de la actual Primera Mandataria.  Primero fue con algunos fragmentos de una entrevista que le realizó la periodista Sandra Russo por el libro que se publicará sobre dicha agrupación política, y donde el hijo de la Presidente realiza algunas declaraciones sobre temas puntuales que nunca se lo había escuchado. Luego, el titular de Aerolíneas Argentinas, Mariano Recalde le “exigió más presencia” a Kirchner hijo ya que tiene todo para poder ser una figura política relevante.

Finalmente, y en los últimos días, se está analizando realizar un acto masivo en un estado de fútbol, con fecha tentativa el 27 de abril para mostrar el poder de movilización del kirchnerismo a través de Unidos y Organizados (corriente que agrupa a todas las facciones del kirchnerismo) y donde el principal orador podría ser el mismo Máximo Kirchner.  Detrás de su figura, sólo se conocen algunas imágenes. Se supone que es el gran operador político del actual Gobierno nacional, pero por lo que se lee o escucha.  Por lo que, si ocurre lo comentado anteriormente, marcaría un antes y un después para su vida política.

O sea, y no es ninguna novedad, todo se construye a través de las especulaciones y los medios tienen un rol central en ello. Pero la sociedad la tiene aún más, ya que debe ser esta la que controle su papel y que ponga los límites. Todo no puede ser mediatizado. No deberíamos dejar que la política se frivolice; la política es de todos, y tal cual sucede con la Democracia, hay que cuidarla y respetarla, no maltratarla.

 

 

 

Sobre el autor

Mariano Vila is the Public Affairs Director at Edelman Argentina. He is in charge of developing governmental relations´ strategies for clients, like monitoring, warning systems, relationship and influence and strategic partnership. Lately he has worked with companies as MasterCard, Tyco/ADT, HP, SCJ and Bridgestone among others. He developed his career in the area of Tourism of the Argentinean National Government, where he served as Head of Product and Networking Area and as Market Manager for the long haul markets at the National Institute of Tourism Promotion (INPROTUR), of the National Tourism Ministry. Mariano has a degree in Political Science in the Pontificia Universidad Católica Argentina. He is a member of the Corporate commission of the Public Relations Council. He is fluent in Spanish, English and Portuguese and he knows about social media and web 2.0 strategies.