Saturday 21 January 2017

El problema es de confianza

Frase de la Semana

“Hay un acuerdo generalizado del PJ y del Gobierno para liberarse de Boudou”

Elisa Carrió (Diputada Nacional por CABA-Unen) – 06/02/14

La República Argentina parece un tren a gran velocidad. Pero no precisamente porque nos guste decir que a esta altura no puede frenar, sino porque pasan muchas cosas en un mismo día que hace difícil realizar un análisis concreto y que no más allá de un día.

Desde que se hicieron los cambios de Gabinete Nacional, en diciembre de 2013, se avizoraban nuevos aires. Han pasado noventa días, y supuestamente muchos dicen que nada cambió. Pero podemos determinar si cambió algo o no en tan poco tiempo? Generar confianza lleva mucho tiempo; perderla sólo segundos; volver a recuperarla, una eternidad.

Podemos entender a la confianza como la esperanza firme que se tiene de alguien o algo. Y es precisamente lo que nos sucede; hoy no tenemos confianza en nuestro país, en nuestros dirigentes, en nuestros socios comerciales históricos, en nuestra moneda, en nuestras instituciones, en las entidades crediticias mundiales y así podríamos seguir. Básicamente hemos perdido esa esperanza firme, en parte porque hemos dejado que las cosas pasen, y en parte por las circunstancias nos han pasado.

Trazando un paralelismo con la definición antes mencionada, podemos indicar a ese alguien como el propio peronismo; y a ese algo como el peso argentino, sólo para poner dos ejemplos. En cuanto al primero, este se convirtió en el principal actor opositor del kirchnerismo. Que si bien tiene raíz peronista, de a poco va dejando en claro que quiere trascender en la historia como una rama más, y dependiendo de cómo se los juzgue en el futuro, les gustaría quedar en el recuerdo de una evolución del peronismo.

En el inicio del 2014, ya podemos ver (algunos de manera más clara) como van acomodándose para llegar al año electoral de la mejor manera. Algunos tienen que pedir permiso para comenzar a caminar el país; otros ya lo están haciendo, y así empiezan algunas internas. Mientras tanto, la oposición tradicional, se está armando pero sin gravitar considerablemente. Algunos están más preocupados por los rumores de salida anticipada de la fórmula presidencial (que se agrava si tenemos en cuenta la citación al Vicepresidente de la Nación, a prestar indagatoria por el caso Ciccone Calcográfica), y sólo están logrando que el peronismo gane tiempo y espacio.

En cuanto al algo que hicimos referencia anteriormente, destacábamos al peso como moneda oficial. Ante la devaluación de las últimas semanas, el valor del mismo se ha desplomado. Como se especulaba que podía suceder, la gente acudió al dólar de manera tumultuosa (más del 90% de las operaciones para compra “dólar ahorro” no se depositaron en los bancos) cuando se levantó el “cepo cambiario”. Pero esto es consecuencia de esta desconfianza. La economía tiene conceptos básicos y automáticos, y este es un caso. Cuando no hay confianza en algo, se suele abrazar aquello que nos de cierta seguridad de cara al futuro. Y el dólar parecería ser, como siempre lo fue para los argentinos, la manera inversión más segura. Y entonces lo que se buscó como una salida, termina agravando el problema.

Bajo este contexto está trabajando el grupo que comanda al Banco Central de la República Argentina. Tal vez estén haciendo lo correcto, pero no le damos el tiempo necesario (porque las circunstancias no nos permiten) para juzgar su trabajo. Lo primero que hizo cuando asumió su Presidente Juan Carlos Fábrega, es dejar de emitir billetes que era la manera que lo venía haciendo su antecesora para financiar al Estado Nacional, pero produciendo un aumento de la inflación de manera galopante.

El problema es que las reservas están tocando un número que empieza a preocupar a muchos, porque ya no tenemos el colchón que teníamos en 2011 y hemos perdido, nuevamente, confianza en el extranjero para tener un nivel de inversiones fluidas. Como dijimos la semana pasada, Argentina necesita mucho de los estos flujos de capitales extranjeros que otros países emergentes. Es por ello, que el BCRA también ajusto las políticas para con los Bancos privados, y les pidió a ello extrema colaboración, para lograr entre otras cosas, tener cierta previsibilidad en cuanto a la cotización de la divisa americana (cercano a $8.00 para las próximas semanas) para que la inflación no se la termine comiendo nuevamente y que el campo liquide el remanente de la cosecha pasada para inyectar algo de dólares a las reservas.

En este sentido, la semana que viene será una semana clave. Se publicaría el nuevo índice de precios, que suplantará al tan cuestionado índice elaborado tras la intervención del INDEC por parte del ex Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Este nuevo medidor de precios, avalado por el Fondo Monetario Internacional, debería tener un reflejo de la realidad en materia de precios más real al que solíamos tener. De alguna manera, si este funciona podría destrabar un primer problema. Volver a confiar en los números de la economía argentina. Desde su negación, la pelota siguió creciendo y despertó todo tipo de especulación, siendo la principal, la inflación.

Pero desaprovechar esta oportunidad, sería no sólo tener como una posibilidad concreta de recesión (y todo lo que tras aparejado, aumento de la tasa de interés, pérdidas de puestos de trabajo, freno de la actividad económica, etc.), sino también dejar pasar el tren que nos puede llevar a recuperar parte del crédito internacional perdido. Decimos parte porque la otra parte, sólo consta de nosotros. Volver a inyectar confianza interna, es un tema nuestro, no de afuera. Y esto sólo se soluciona mediante el diálogo.

La única manera de revertir la situación es conversando. Pero realmente, bajo una discusión seria y pensando a largo plazo. Y que cada sector ocupe el rol que tenga que ocupar, pero no pidiéndole una mayor responsabilidad a la que le corresponda. Si todos hacemos lo que debemos hacer, el diálogo podría traer algunos aires de tranquilad. No debemos plantear esto en términos de una competencia, porque en definitiva todo se reduce a un tema de confianza, y sólo depende de nosotros volver a recuperarla.

Sobre el autor

Mariano Vila is the Public Affairs Director at Edelman Argentina. He is in charge of developing governmental relations´ strategies for clients, like monitoring, warning systems, relationship and influence and strategic partnership. Lately he has worked with companies as MasterCard, Tyco/ADT, HP, SCJ and Bridgestone among others. He developed his career in the area of Tourism of the Argentinean National Government, where he served as Head of Product and Networking Area and as Market Manager for the long haul markets at the National Institute of Tourism Promotion (INPROTUR), of the National Tourism Ministry. Mariano has a degree in Political Science in the Pontificia Universidad Católica Argentina. He is a member of the Corporate commission of the Public Relations Council. He is fluent in Spanish, English and Portuguese and he knows about social media and web 2.0 strategies.