Saturday 21 January 2017

Sindicalismo sindicalizado

Frase de la Semana

“Estamos hablando de preservar la paz social, proteger las instituciones y hacer un trabajo en conjunto”

Guillermo Pereyra (Senador Nacional y Secretario Adjunto CGT Azopardo) – 21/01/14

Sindicalismo sindicalizado

moyano-barrionuevo

Sin duda alguna el sindicalismo ha recuperado durante estos últimos años el rol que supo tener con su más ferviente defensor durante la corta historia que tiene nuestro país, como fue con Juan Domingo Perón.

El peronismo le ha dado siempre un rol central a las fuerzas gremiales. Claro está que ese rol fue variando dependiendo de quien haya sido el Presidente de turno. Algunos lograron “acomodar” a los gremios para que estos pasen desapercibidos y no se conviertan en un factor de descontento social y movilizaciones masivas; otros los pusieron en la escena central dándole poder y palabra; y finalmente algunos tomaron el camino de opositores y aguardan el final de mandato de la Señora Presidente de la Nación.

Sea como sea, el sindicalismo en Argentina es sinónimo de política, y de la más pura. Juegan un papel fundamental en el armado de cualquier campaña. Sin sindicalismo no hay gestión política. Pero cuánto puede influir el armado sindical que se está dando en los últimos meses en el país de cara a los próximos comicios. Cada candidato a ocupar un cargo ejecutivo, sea municipal, provincial o nacional está tejiendo su red de contacto sindical.

El problema surge cuando cada rama sindical quiere aprovechar su momento, y por eso existen tantas divisiones internas. La clave está en entender que el sindicalismo, por su esencia e historia, siempre acompañará al que gane aunque mientras tanto “hagan de las suyas”.

Hoy tenemos cinco grandes unidades gremiales. La CTA (Central de Trabajadores de Argentina) dividida entre Hugo Yaski (oficialista) y Pablo Micheli; y la CGT dividida en tres, la Celeste y Blanca del gastronómico Luis Barrionuevo, la Azopardo de Hugo Moyano y la de Balcarce de Antonio Caló. Las dos primeras hoy parecen estar uniéndose (luego de las cumbres en Mar del Plata), mientras que la última se mantiene alineada al gobierno nacional.

Lo paradójico es que se empiezan a notarse con mayor claridad esas divisiones internas que hacemos mención. Claro, se acerca octubre 2015 y cada una quiere posicionarse y sacar rédito de quien podría ser su nuevo socio político. Por un lado los afamados “gordos” ya no están tan unidos, y por otro las bases gremiales reclaman una renovación de sus dirigentes. Siempre a la política se les pide esto, pero el sindicalismo tiene una gran deuda. Tal vez Facundo Moyano sea un ejemplo de la nueva clase dirigente sindicalista que se avizora, pero es sólo un modelo que si no está acompañado de otros, se perdería en el tiempo.

Supongamos que finalmente Barrionuevo y Moyano unifican sus posturas, y que además del documento firmado el pasado lunes en Mar del Plata, aúnan esfuerzos y reclaman en las próximas paritarias por un mismo piso salarial que supere ampliamente el 18% que el kirchnerismo intenta ofertar usando a la CGT de Caló como bandera.  Qué pasaría con aquellos que están con el metalúrgico, esperarían a que su líder sindical acepte la base que defiende el kirchnerismo aunque este diga que “no se meterá en las negociaciones, las cuales son libres”, mientras que sus opositores discuten por un aumento mayor. La respuesta es casi obvia, sino no estaría sucediendo lo que está pasando con algunas fuerzas.

Como en el fútbol, ellos también tienen su mercado de pases. Cada uno de estos líderes sindicales se está sentando con Sergio Massa, Daniel Scioli, Mauricio Macri, Hermes Binner, Julio Cobos, Juan Manuel de la Sota y Jorge Capitanich obviamente, entre otros, que vendrían a ser los clubes de fútbol que buscan contar con los “servicios” de las bases sindicales.

Nuevamente, el sindicalismo más puro es aquel que estará con el que gane en 2015, el resto son circunstancias de la coyuntura política que son necesarias para el armado político, por lo menos en la República Argentina.

Sobre el autor

Mariano Vila is the Public Affairs Director at Edelman Argentina. He is in charge of developing governmental relations´ strategies for clients, like monitoring, warning systems, relationship and influence and strategic partnership. Lately he has worked with companies as MasterCard, Tyco/ADT, HP, SCJ and Bridgestone among others. He developed his career in the area of Tourism of the Argentinean National Government, where he served as Head of Product and Networking Area and as Market Manager for the long haul markets at the National Institute of Tourism Promotion (INPROTUR), of the National Tourism Ministry. Mariano has a degree in Political Science in the Pontificia Universidad Católica Argentina. He is a member of the Corporate commission of the Public Relations Council. He is fluent in Spanish, English and Portuguese and he knows about social media and web 2.0 strategies.