Wednesday 27 August 2014

El verano sin hombres

Hace unos meses terminé “El Verano Sin Hombres” de Siri Hustvedt (claro que muchos queremos ir a su casa un domingo, dejar el día anochecer, charlar por horas con ella y su marido, gin tonic en mano): la historia de una mujer que, por determinadas circunstancias (a.k.a. una “pausa”), se ve forzada a repensar su vida. Quién es. Qué hace. Cómo seguir. Un relato intenso y sombrío como imagino es el escenario donde se lleva a cabo el verano de Mia Fredricksen, la protagonista.

De cara a lo que nos compete en nuestras miradas GWEN semanales, Hustvedt nos invita a reflexionar sobre la diferencia de géneros a través de la mirada de Mía. “No es que no haya diferencias entre hombres y mujeres, es la gran diferencia que hace la diferencia,” nos dice. Y mágicamente me abre la puerta a este post.

Relaciones públicas es una profesión preponderantemente femenina, quizás por eso que dicen que la comunicación nos resulta más natural. Aún así, los puestos de liderazgo son en su mayoría hombres – algo que estamos tratando de cambiar en Edelman por medio de la iniciativa GWEN. El espíritu no es simplemente cumplir con un porcentaje para dejar contentos a HR, sino realmente capitalizar el aporte que trae cada género a la mesa. Las diferencias suman.

Me crucé con un artículo ñoño que analiza cómo lidiar con hombres y mujeres en el ámbito laboral:. En breve, nos sugiere cómo entender que las actitudes que esperamos como normales no son tal, si nos paramos en los zapatos del sexo opuesto. Y si logramos abrazar ese concepto, ya tenemos medio camino andado.

A lo largo de mi carrera, tuve la oportunidad de compartir equipos con señoras/itas/es/itos que rompen todos los patrones. Por las industrias en que me especialicé, el universo cliente fue predominantemente masculino. Aprendí muchísimo a flexibilizarme, a adaptar mi discurso y abrir mi cabeza a cada estilo.  También a ser más dura o soltar la cuerda cuando fue necesario, mucho más feliz que declarar guerras.  Lo más difícil: lidiar con mi propia femeneidad y mi lado más Roberto.

“Hay tragedias y hay comedias. Y a menudo son más similares que diferentes, no como hombres y mujeres,” concluye Mia y comparto. Lo importante es acordarse que cada uno mira su realidad con su propio par de lentes. Y qué aburrido sería un verano sin hombres.

 

Sobre el autor

Presente en el país desde 1997, Edelman asesora a clientes de diferentes sectores productivos de la economía nacional, tanto multinacionales como locales. Con un equipo de más de 45 profesionales, está abocada a brindar servicios de comunicación y marketing que aporten valor agregado al negocio.

4 Comentarios

  1. Cecilia says:

    A traves de todos estos años, en el ambito laboral sobre todo, pase por muchas etapas en que me planteaba como relacionarme y actuar en esta area de mi vida…muchas veces adoptando actitudes mas masculinas, notando fuertemente que las posiciones directivas eran llevadas a cabo en su mayor parte por hombres y en menor grado por mujeres que “actuaban como hombres”….en una epoca esa era la formula… hoy noto que hay pocos hombres, pocos, que saben apreciar el liderazgo y las habilidades innatas femeninas. Esas que nos llevan a ver la vida y a relacionarnos de una manera distinta.
    Hoy, con mayor experiencia y despues de haber andado por el mundo, creo que recien en Latinoamerica estamos empezando a apreciar estas diferencias. Y a entender que hay que capitalizarlas. No es posible confrontarlas y medir cual es mejor: varones y mujeres en el ambito laboral SUMAN. La riqueza de la diversidad en un mundo globalizado es la clave para adaptarse y entender como encajamos.
    Aburrido seria no avanzar… divertido es regodearnos es esas diferencias, encontrar el momento y los puntos de equilibrio que nos hagan sentir parte de un mismo equipo, donde cada uno aporta su parte para que el todo potencie su resultado!
    C

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    • Natalia Martinez says:

      Linda! Inspiradísima.
      Comparto 100%. Me llevó mucho tiempo entender q no tenía q jugar a ser Roberto para ganarme el respeto en un mundo de ingenieros y doctores en ciencia. Y otros tantos dolores de cabeza pretender q compañeros varones sigan un check list. Hoy valoro y abrazo la diversidad.
      En conclusión, como diría Friederich: “Not by wrath does one kill, but by laughter.”
      Besos transcordilleranos!

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  2. Clara says:

    Comparto tanto este post, el amor por Siri y su marido -claro, y por su precioso barrio, también :)- y lo que dice Ceci. Pero es difícil, a veces, hacer que ellos cambien su mirada, y no importa la generación a la que pertenezcan. Creo que está en nosotras incentivar que esas supuestas “diferencias” no sean tales usando nuestra mejor arma: la igualdad de condiciones (o superioridad, je – kidding). No? Un beso

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    • Natalia Martinez says:

      Somos todos distintos, nunca iguales. Todos, independientemente del sexo. Y cada mirada agrega una pincelada diferente. Todo suma. :)
      Besos, ma belle! (no confundir con Mabel). Gracias x la lectura!

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