Tuesday 28 March 2017

Si está en las series…

Si hay algo de lo que somos testigos – y cuando decimos “somos” nos referimos a todos aquellos que crecimos y en muchos casos nos criamos con la TV – es de la influencia que ejercen las series sobre los televidentes que luego, por lógica, devienen en consumidores – y cuando hablamos de series hacemos referencia a las americanas, claro está.

¿Qué mujer se atrevería a negar, por ejemplo, que alguna vez fantaseó con lucir los carísimos Manolo Blahnik que Carrie Bradshaw compra compulsivamente en “Sex and the City”? O que muere por llevar a una fiesta uno de sus looks de diseñador – ni mencionemos el otro “accesorio” que le gustaría llevar, llamado Mr. Big. De hecho, la diseñadora británica Vivianne Westwood admitió que el hecho de que la actriz Sarah Jessica Parker haya usado uno de sus vestidos de novia en la primera película de la serie, hizo subir sus ventas un 20%, aportó nuevos clientes y dio a conocer la marca en todo el mundo. ¡Todos contentos!

Incluso, algunos sitios estadounidenses, como CWTV Store, comenzaron a comercializar la ropa y los accesorios que lucen los protagonistas de populares dramas adolescentes como “Gossip Girl”, “90210” y “Vampire Diaries”, entre otras. ¿Quién consume y se identifica con sus ídolos más que los teens?

Pero el ejemplo perfecto llega hoy de la mano de la galardonada Mad Men”, serie de culto que narra la vida de los ejecutivos de una agencia de publicidad en Nueva York a principios de los años 60´. La serie se volvió referente del mundo de la moda y las tendencias en Estados Unidos. No sólo diseñadores como Michael Kors, Oscar de la Renta, Christian Dior, Prada y Carolina Herrera se inspiraron en la elegancia y el glamour de esos años para confeccionar sus últimas colecciones, sino que grandes tiendas como Bloomingdale’s le dedicaron un espacio exclusivo a la serie. Si hasta Brooks Brothers, los fabricantes de ropa masculina más antiguos de los Estados Unidos, llegaron a vender un traje inspirado en el personaje de Don Draper, caracterizado por el irresistible Jon Hamm. Incluso, se comenta que los trajes del presidente Barack Obama, fan confeso de la serie, siguen la línea de los años de la era de oro.

Es así que el poder de las series es tan pero tan fuerte que transforma absolutamente todo lo que se exhibe en ellas en objetos de consumo –“Mad Men” logró imponer el regreso de los tragos y bebidas de esa época–. Esto se debe a la fuerte identificación y afinidad que generan en la audiencia determinados personajes; de ahí surge la necesidad de imitar su forma de vestir, estilo de vida, gustos, etc. ¿Las marcas? ¡Felices! Aumentan sus ventas y, sobre todo, se garantizan un importante espacio en la mente del público.

Sólo esperemos que este fenómeno sólo siga gestando consumistas y no asesinos seriales (Dexter), mentirosos (Lie to Me), traficantes de droga (Weeds), mafiosos (The Sopranos), convictos (Prison Break), amas de casa desesperadas (Desperates Housewives) o familias disfuncionales (The Simpsons)…

por:

Paula Herreros | @EsPauli
Account Coordinator, Consumo & Serieholic

y

Constanza Loria | @constanzaloria
Account Executive, Consumo & Serieholic

Sobre el autor

Presente en el país desde 1997, Edelman asesora a clientes de diferentes sectores productivos de la economía nacional, tanto multinacionales como locales. Con un equipo de más de 45 profesionales, está abocada a brindar servicios de comunicación y marketing que aporten valor agregado al negocio.