Tuesday 24 January 2017

PUBLIC AFFAIRS AGENDA

– 29 de octubre de 2010 –

Esta semana fuimos testigos de un evento político poco frecuente. El deceso de Néstor Kirchner implica a la vez la muerte de un ex Presidente de la Nación, de un “Primer Caballero”, de un Diputado Nacional, del líder del Partido Justicialista y de la cabeza política de UNASUR.

Por ello la importancia del tema y la necesidad de abordar la cuestión en estado aún prematuro.

Aunque la muerte sucedió hace poco más de 48 horas, resulta necesario repasar los escenarios vinculados a diversos aspectos de la vida pública venidera.

Intentando ser esquemático:

– Gestión:

Kirchner era en gran medida el motor en las sombras de los temas más complejos, también era quien más limitaba a los funcionarios.

Cristina tenía en el día a día una injerencia media que seguramente aumente en gran medida de aquí en adelante.

Todo parece indicar que existirá una mayor heterogeneidad de ideas, y más libertad de acción en carteras como Economía y Cancillería.

Cabe destacar que las “batallas” del Gobierno no se darán con la eficacia de antes, teniendo en cuenta que el control político de cada nuevo desafío del Gobierno era el ex-Presidente en persona.

En un primer momento puede esperarse que Cristina Fernández busque refugio en quienes más confió Kirchner: Julio De Vido y Carlos Zanini. Sin embargo, seguramente la realidad política le exija  conformar un equipo de Gobierno más plural que legitime su gestión.

– Partido Justicialista:

Comandado por Kirchner, su muerte deja formalmente el partido en manos de Daniel Scioli, Gobernador de la Provincia de Buenos Aires y líder en las encuestas de imagen e intención de voto del kirchnerismo.

La intención del kirchnerismo es que, hasta que se resuelvan los reacomodamientos dentro del peronismo, la “conducción” sea de Cristina como Presidente de la Nación.

Es posible esperar una secuencia de estas características:

a. Una fuerte disputa de poder, lógica dentro de un partido como el PJ. Daniel Scioli seguramente surgirá como la figura de unidad del peronismo, aunque manteniendo sus matices kirchneristas hasta fin de su mandato en la provincia de Buenos Aires.

Cristina sigue siendo un referente, pero deberá afrontar meses difíciles para confirmar o derrotar el mito de la dependencia política con Néstor Kirchner que se le endilga.

b. Alineamientos de los principales gobernadores detrás de la figura unificadora (potencialmente Scioli). Deben asegurarse la tracción de un líder en las elecciones de 2011 que los ayude a mantener su poder territorial.

La opción no unificadora es Cristina Fernández, que claramente aún no sabe si podrá ser la candidata kirchnerista.

Al mismo tiempo, puede pensarse en una nueva “Liga de Gobernadores Peronistas” que tenga una voz preponderante a la hora de ungir al próximo candidato peronista.

c. Dificultades de alineamiento sindical, teniendo en cuenta la puja de poder real con sindicatos como el de camioneros, de Hugo Moyano. En un corto plazo no habría estridencias. En un mediano plazo, seguramente existan fuertes disputas políticas, para alcanzar un tercer estadio de reparto del poder tras la “batalla”.

d. Potencial acercamiento no lineal del peronismo federal, actual opositor al kirchnerismo, pero que vería en Scioli a un personaje afín por su pasado (ex-menemista y ex-duhaldista).

– Sindicalismo: Puede proyectarse una acentuación de la confrontación entre Hugo Moyano y los llamados “Gordos de la CGT”, los líderes de sindicatos tradicionalmente contrarios a Moyano. Sin embargo, el líder de camioneros ha concentrado mucho poder por lo que no se avizora que su posición de dominio en la central obrera disminuya.

Seguramente, el Gobierno de Cristina siga apoyándose en el poder del camionero para contener las bases sindicales. Moyano es también el líder del Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires, y tiene aspiraciones electorales. Por lo que seguramente disputará poder territorial con el actual Gobernador Scioli.

– Elecciones 2011: Si bien es muy temprano para hacer futurología, en general se especula con un posicionamiento natural de Daniel Scioli como figura de unidad del peronismo. Más allá de las chances de Cristina de reelegir, la unidad se refleja en el Gobernador de Buenos Aires. Al menos, ése parece el deseo mayoritario.

Es interesante resaltar que el esquema de internas dentro de PJ es hoy mucho más factible que antes del deceso de Néstor Kirchner en tanto puede comenzar a diluirse el fantasma del control oficialista de la disputa partidaria.

No existe en el arco opositor una figura que al mismo tiempo coseche consensos y cuente con un alto nivel de intención de voto, como podría ser Scioli para el oficialismo. Sólo Mauricio Macri, el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, puede ser comparado como líder con alta intención de voto, pero carece del apoyo natural del justicialismo.

Todo lo anterior se encuentra fuertemente condicionado por lo que suceda en las próximas semanas. Con ese tiempo podremos entender mucho mejor el panorama político que viene.

Axel Flugel | @axelflugel
Public Affairs Director

Sobre el autor

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